viernes, 22 de agosto de 2008

Mortal Kombat Deception

:: INTRODUCCIÓN ::

Mortal Kombat Deadly Alliance no sólo había cumplido las espectativas de venta, sino que se superaron con creces. Casi tres millones de juegos vendidos alabaron el resurgimiento de Mortal Kombat en la nueva generación de consolas. Como es normal, en seguida se empezó a hablar de una posible secuela, de sus características, posibilidades, etc...

MK Deception es MK Deadly Alliance inmensamente ampliado: modo online, dos minijuegos independientes del modo combate, un modo Konquista mucho más elaborado que en MKDA, Kripta, y el motor de lucha de MKDA con mejoras (si olvidamos el tema de los combos infinitos que por error tienen algunos personajes, claro está). Estas mejoras consisten en escenarios con trampas mucho más grandes e interactivos que los de MKDA, armas de escenario, 2 fatalities y 1 hara-kiri. Para muchos este es el mejor Mortal Kombat hasta la fecha.
Pero como siempre, hay cosas que se echan de menos en un MK. El cuadro de selección de personajes destacaba por su innovación y el regreso de muchos personajes que no veíamos desde MK3. Aunque tal cambio gustó a la gran mayoría, otra buena parte de los fans preferimos que se hubieran mantenido a alguno más de los personajes clásicos como Kung Lao, Sonya, Jax, Cage, Kitana, Shang Tsung, Kano... todos presentes en MKDA y desaparecidos en MKD.

:: ARGUMENTO ::

Los guerreros de la Tierra no pudieron frenar la resurrección del ejército del Rey Dragón a manos de la Alianza Mortal y fueron asesinados en una batalla épica contra los dos hechiceros. En un acto desesperado, Raiden desafía a la Alianza Mortal a combatir, y aunque Raiden lo hace bien y parece que va a vencer, finalmente es derrotado por Shang Tsung y Quan Chi.


Entonces cuando parece que han acabado con Raiden, la Alianza Mortal se rompe y ambos hechiceros comienzan a combatir. Cuando Quan Chi vence, entra en escena el Rey Dragón, que ha regresado de entre los muertos tal y como las profecías anunciaban. El hechicero intenta enfrentarse a Onaga él solo, pero es incapaz de hacerle daño. Entonces se levanta Shang Tsung y ayuda a Quan Chi, y sorprendentemente, Raiden aparece y ayuda a los dos hechiceros, pero ni aún así logran hacer retroceder al recién resucitado Rey Dragón.

Raiden, entonces, se da cuenta de que sólo le queda una oportunidad para derrotar a Onaga, y es entonces cuando canaliza su esencia divina en una ráfaga de energía de inmenso poder y se la lanza al poderoso Onaga. Cuando la nube de polvo desaparece, únicamente queda en pie en Rey Dragón, con el amuleto de Quan Chi en su mano, siendo aparente que el sacrificio de Raiden fue en vano.

Shujinko sabe que él dio a Onaga su poder, y que sólo él puede arrebatárselo.

:: LUCHADORES ::

Scorpion

En mi búsqueda frenética para enfrentarse a mi némesis, Quan Chi, fui derrotado por los dos Oni y lanzado a un poderoso soulnado. Las almas atrapadas allí me habrían roto en dos si no hubiera escapado de ese vacío. En lugar de esto, me encontraba por primera vez frente a los Elder Gods. Este encuentro me cambiaría para siempre.
Mientras estaba en aquel vacío, pude ver, junto a los Dioses Ancianos, la muerte de Raiden y el retorno del Rey Dragón. De repente los Dioses Ancianos se percataron de mi presencia y me hicieron su sirviente: ahora tengo un nuevo propósito, evitar que el Rey Dragón una los reinos.

Sub-zero

Mi compañera Lin Kuei, Frost, me había traicionado y robado el Medallón del Dragón. Fue incapaz de controlar el poder del medallón, y fue consumida por su propio poder de congelación. Estaba buscando en el Outworld un lugar apropiado para enterrarla, cuando me encontré con unas ruinas ancestrales construidas en una montaña.

Más tarde supe que esas ruinas eran una construcción sagrada que pertenecía a una raza perdida de personas que alcanzaron la maestría sobre el frío. Tras estudiar meticulosamente toda su cultura, he llegado a la conclusión de que Frost y yo somos sus descendientes. Dejé el cuerpo de Frost en un sarcófago y salí de las catacumbas, llevándo puesta la armadura de mi recientemente descubierta herencia.

Bo' Rai Cho

Ya he tratado con guerreros Tarkatan anteriormente. Me fue fácil evitar a Baraka y su banda de mutantes mientras entraba al palacio de Shang Tsung para rescatar a Li Mei. No había llegado pronto precisamente. Conseguí arrebatarla de la Alianza Mortal velozmente y la llevé a un lugar seguro. Una alarma se disparó, y las hordas de guerreros Tarkatan nos persiguieron por todo el puente principal.
Al otro lado del puente del palacio me encontré con el Dios de la Tierra, Raiden, y su grupo de héroes mientras iban a combatir a la Alianza Mortal. Les ordené una victoria gloriosa, pero mi principal preocupación era la seguridad de Li Mei. Tiempo después, me enteré del desastre ocurrido en el palacio. El Rey Dragón verdaderamente había regresado, como profetizaban las leyendas. Sin nuestros aliados del reino de la Tierra, temo por el futuro del Outworld.

Ashrah

Soy un demonio, habitante del Netherealm. Durante muchas eras, mis hermanas y yo servimos ciegamente a Quan Chi como miembros de la Hermandad de la Sombra. Pero un día cuestioné una orden del hechicero. Como resultado, envió a mi propia hermana para matarme. Durante mi huida descubrí un arma, una espada, que parecía tener orígenes celestiales. Con cada demonio caido por el filo de esta espada, he sentido una extraña alegría. Siento como si el mal se desvaneciera de mi cuerpo.
Ahora comprendo la extraña sensación que sentí cuando extermino a cualquier demonio del Netherealm con esta espada. La espada me está purificando a la vez que limpio el mundo del mal. Con cada demonio erradicado, mi presencia aquí se hace más y más inestable... pronto seré expulsada de este reino. Si acabara con un demonio tan poderoso como Noob Saibot, finalmente me convertiría en un demonio ascendente, libre del Netherealm para siempre.

Mileena

Soy una creación de la hechicería, un híbrido de guerrero Tarkatan y la princesa de Edenia. Mi propósito ha sido siempre el de reemplazar a mi "hermana" Kitana, de la que fui clonada. Ella recuperó sus recuerdos y descubrió el plan para suplantarla. Tras la invasión de Shinnok, me encerró en su prisión, donde permacecí hasta que Baraka me liberó.
Mi odio hacia Kitana consume todos mis pensamientos. Pero Baraka me ha contado que su nuevo maestro, el Rey Dragón, posee ahora el cuerpo de Kitana y lo utiliza como su guarda-espaldas. Mi única oportunidad para vengarme de ella será para servir a Onaga y hacerme pasar por la princesa, dirigiendo su preciada alianza de Edenia y el Outworld a su perdición.

Baraka

Soy de los Tarkatan, una raza salvaje de guerreros nómadas creados a partir de habitantes del Outworld y demonios del Netherealm. Los de mi raza hemos servido a muchos maestros: Shao Kahn, Shang Tsung, Quan Chi... y todos han caido. Todos han sido débiles. ¡Pero nuestro nuevo maestro es fuerte! ¡Invencible! ¡Acabaremos a todos los que se le opongan! ¡Le seguiremos hacia una sangrienta victoria!
¡Onaga! Nos ha ordenado arrasar el Outworld para distraer a los estúpidos aliados del bien y darle tiempo para completar sus planes. Mileena finge ser la Princesa Kitana para confundir y engañar a los enemigos del Rey Dragón. Los miente y les dirige a atacar a nuestros grupos de guerreros. Pero nuestro Señor no está cerca. Estamos llevando a sus enemigos lejos de él. Cuando la tarea de mi maestro se haya realizado, ¡todos serán consumidos!

Kabal

Yo ya había abandondado el clan Black Dragon y todo lo que ello conllevaba... pero por alguna razón, para algunos siempre estaré asociado con esa organización tan vil y despreciable. Finalmente, el clan Red Dragon me encontró, y fui derrotado por Mavado. Me dio por muerto y se fue llevándose mis espadas de garfios como su trofeo. Mientras la vida iba abandonando mi cuerpo, un extraño me rescató; se trata de un clérigo del caos llamado Havik. Me convenció para que devolviera el clan a su gloria pasada. Nunca más volveré a negar mi devoción por el Black Dragon.
Inspirado por Havik, me propuse encontrar y matar a Mavado del Red Dragon. Su organización trabaja en secreto, pero no es invisible. Me encuentro bien con espadas de garfio nuevamente en las manos. Desde entonces he reclutado a jóvenes guerreros con talento para el nuevo clan Black Dragon. Ahora dirigiré a mis compañeros del Black Dragon al Outworld, donde Havik tiene un trabajo para nosotros. Será una excelente oportunidad para poner a prueba las habilidades de mis jóvenes camaradas, y también para descartar al que muestre debilidad.

Ermac

Somos Ermac. Somos la fusión de almas guerreros muertos creada por Shao Kahn para obedecerle sin cuestionar nada. Le servimos cumpliendo sus mandatos durante muchos años hasta que el guerrero de la Tierra Kenshi liberó nuestras ataduras y nos despertó la percepción de los mundos que nos rodean. Ahora somos libres para elegir nuestro propio destino.
Nos encontramos con otro espíritu guerrero como nosotros, quien, al igual que Kenshi, comprendió nuestro sufrimiento. Con ganas de redimir nuestra culpa de las atrocidades que cometimos en nombre de Shao Kahn, ayudamos a este guerrero, Liu Kang, a liberar a sus aliados del control mental al que el Rey Dragón los sometía. Sí, Shao Kahn está muerto, pero parece que su esencia continúa viva en esta nueva amenaza. Es como si Shao Kahn y Onaga fueran manipuladados por el origen de los reinos.

Nightwolf

Como chamán de mi tribu, mi conexión con lo sobrenatural ha sido interrumpida por visiones de una oscura presencia. Para enfrentrarse a este enemigo, he asumido la labor de absorbedor de pecados para consumir los pecados de la gente de mi tribu. Debo asimilar esta corrupción, aun convirtiéndome en una amenaza para aquellos que me importan. El mal es necesario si pretendo salvar los reinos.
El ritual absorbe-pecados ha corrompido mi alma y podré entrar de este modo al Netherealm. Allí llevaré a cabo mi plan para derrotar a Onaga. Los pecados que he absorbido han envenenado mi temperamento, y me han llevado al exilio hasta que la tarea que haré en las profundidades del infierno sea completada.

Dairou

Una vez fui miembro de la Guardia de Seido. Creía en el poder de la Orden y vivía bajo los estrictos códigos de mis superiores. Había salvado muchas vidas durante mis años de servicio. Pero cuando asesiné a un agresor en un ataque de rabia, fui arrestado y condenado a vivir encarcelado por siempre. Para todo el bien que yo había hecho, el suceso que me definiría sería el de un momento de caos. Finalmente escapé durante una revuelta comenzada por la resistencia.
Salí de la cárcel como un hombre completamente distinto. Nunca más seguiría las órdenes de los seidianos. Ni tampoco volvería a entregarme al caos. En lugar de eso, optaría a servirme a mí mismo. Me convertí en un mercenario, un guerrero al cual contratar, y he sido venerado en la organización secreta del Reino del Orden. Mi neutralidad se ha puesto a prueba, ya que mi contrato actual consiste en encontrar y acabar con uno de mis antiguos guardias, Hotaru.

Kobra

Siempre me había preguntado si mi entrenamiento en artes marciales servirían en una pelea real. Entrené durante años en la escuela. Era el mejor de mi clase. Pero nunca se nos permitía herirnos entre nosotros... me refiero a herirnos de verdad. ¿Cómo sabría si mis ataques podían romper un brazo? ¿Y algún órgano? Estuve merodeando por las calles más escondidas de Nueva York buscando la oportunidad de poner a prueba mi capacidad de combate. Necesitaba saber qué era realmente el kombate.
No pude parar. El fervor por combatir me consumía. ¡Por fín había matado a alguien! Primero fueron traficantes de droga y gangsters... eso me permitía justificar mi violencia. Pero mis baños de sangre aumentaron. Comencé a matar por dinero y a asaltar tiendas y gasolineras. Cuando la ley me atrapó, ya no podía recordar a cuandos había matado. Mientras me llevaban esposado en un coche de policía, oí a algunos policías disparando sus armas. Después, una nenita y un tío enmascarado que tenía espadas con garfios bañadas en sangre se aproximaron. Supe en seguida que estaba en compañía de amigos.

Darrius

Soy Darrius. Muchos en el reino del Orden me llamarían terrorista. Pero para los verdaderos patriotas de Seidan soy un héroe. Lucho contra el gobierno de un régimen opresor. Soy el líder del movimiento de resistencia. Cada día seguimos sumando seguidores. Algún día dirigiré el ataque contra lo establecido. Hasta entonces, espero, planeo, y maquino...
Una de las herramientas de reclutamiento es la propia ley. Si mis filas necesitan de un poderoso guerrero como, por ejemplo, un guardia de Seidan, contrataré a un extraño para que acabe con la familia del guardia, con la esperanza de que su rabia le lleve a un violento altercado con el asesino. Una vez sea encerrado por el ataque, libero al guardia y es reclutado con facilidad.

Kira

Fui la primera a la que reclutó Kabal. Me encontraba en las montañas de Afganistán, vendiendo armas a los terroristas, disfrazada de hombre. Cuando descubrieron mi verdadero género tuve que pelear para salir de aquella cueva. Supongo que Kabal asumió que cualquier mujer que hiciera negocios con estas organizaciones de extremistas sanguinarios y viviera para contarlo merecería estar en el nuevo clan Black Dragon. Cuando salí de aquella cueva, Kabal se encontraba ante mí con una oferta para que me uniera a él.
La excesiva confianza del Black Dragon original permitió su destrucción. Kabal anuncia que un nuevo Black Dragon resurgirá de sus cenizas, más cruel, despiadado y calculador que antes. No vamos a ser una simple banda de piratas. Causaremos el declive de la civilización y viviremos en un mundo de hermosa anarquía.

Jade

Había llegado demasiado tarde. Kitana y sus aliados del reino de la Tierra habían sido asesinados en una épica batalla contra la Alianza Mortal. Por lo menos mataron a muchos guerreros Tarkatan antes de morir. Mientras me arrodillaba junto a Kitana, una amenazadora criatura de aspecto similar a un dragón caminaba en dirección al palacio por el puente. Me alejé lo suficiente y contemplé como resucitaba a los muertos y les ordenaba reagruparse junto al bosque viviente. Los seguí en secreto.
El séquito del Rey Dragón llegó hasta Edenia y encerró a la Reina Sindel. Utilizó a la Princesa Kitana para vigilarla, ya que sabía que la reina no atacaría a su propia hija. Cuando se iban, peleé con Kitana y logré encerrarla en una celda. Kitana gritaba furiosa y alertó al enemigo. Antes de que la Reina Sindel y yo escapáramos al Outworld por un portal pudimos ver fugazmente al Rey Dragón. A su lado estaba... ¡Tanya!

Kenshi

Me encontraba tirado en el suelo herido mortalmente tras mi batalla con Mavado, del clan Red Dragon. Pero el ninja Sub-Zero me encontró y me ayudó en mi recuperación. Mientras mis heridas se curaban, las almas de mis ancestros me comunicaron su regreso a mi espada. El hechicero que las capturó, Shang Tsung, con casi total seguridad, estaba muerto, aunque no sabía cómo ni quién lo mató. Sin más motivos para permanecer en el Outworld, hice una alianza temporal con Sub-Zero, y comenzamos nuestra búsqueda para regresar a la Tierra.
Todavía convalenciente, viajé con Sub-Zero al portal que le había llevado al Outworld. Noté que su armadura tenía aspecto de gastada debido a haber combatido mucho con ella puesta. Me habló de un poderoso guerrero llamado Hotaru, leal al nuevo Señor de este reino, que le atacó por acabar con una tropa entera de guerreros Tarkatan. Sub-Zero pensó que había derrotado a ese guerrero, pero no estoy tan seguro. He sentido una presencia que nos seguía durante estos últimos días.

Hotaru

Existe un orden en el universo, leyes por la que toda existencia debe regirse. Durante siglos he impuesto el orden en aquellos que traen el desorden. El Outworld siempre ha sido un foco de desorden, pero un antiguo soberano ha regresado triunfante. Durante el reinado de Onaga, su ejército forzaba la paz por todo sus dominios. Veré como su regreso trae el orden a este bélico reino de nuevo. Lucharé contra aquellos que supongan una amenaza a la llegada del Rey Dragón.
Hace años peleé contra las hordas Tarkatan. Había prometido proteger la ciudad del Outworld Lei Chen de los ataques de Shao Kahn. Los tiempos han cambiado. Ahora me encuentro ayudando a Baraka y a sus tropas. Entregué la ciudad de Lei Chen a Onaga y comencé mi misión de detener a su oposición. Las tropas de Baraka me han informado de que un guerrero de la Tierra llamado Sub-Zero ha acabado con muchos Tarkatan. Le daré caza. Le traeré ante la justicia del Rey Dragón.

Li Mei

Había entrado en el torneo creado por la Alianza Mortal esperando ganar la libertad de mi pueblo esclavizado; fui una tonta ingenua. Shang Tsung y Quan Chi no tenían ninguna intención de recompensar al campeón. En lugar de eso, habían previsto transpantar mi alma en el último soldado del ejército del Rey Dragón que quedaba por revivir. Si no hubiera sido por la sorprendente intervención del maestro Bo' Rai Cho, ahora mismo estaría sirviendo al mal.
El maestro Bo' Rai Cho me devolvió a mi estado original, y por eso siempre estaré en deuda con él. El pequeño instante en que mi alma estuvo en el cuerpo de aquel soldado muerto me cambió de un modo que quizá nunca llegaré a entender. El maestro Bo' Rai Cho me ha entrenado bien durante todo el tiempo que he pasado con él, y tengo un sentimiento de deber hacia el Outworld como nunca lo había tenido. Pero no puedo negar que me siento extrañamente atraída a un nuevo poder que está ocupando este reino...

Sindel

Una vez más, Edenia había sido invadida por un invasor del Outworld. El Rey Dragón inundó mi reino de guerreros Tarkatan y me encerró en mi propia prisión. Mi única hija, Kitana, de algún modo era ahora su esclava, y me vigila día y noche para evitar cualquier intento de fuga de esa celda, y no fui capaz en ningún momento de atacarla para intentar recuperar mi libertad. Gracias a los Dioses Ancianos que Jade no compartía mi pudor por atacar a Kitana.
Jade y yo escapamos al Outworld para averiguar lo que pudiésemos sobre Onaga. Lo que él había estado buscando en Edenia... lo desconozco. Me temo, sin embargo, que los conocimientos que Shao Kahn dejó hace tantos puedan ser su objetivo. Esa información debería haber sido destruída, pero si todavía existe, sería un desastre para todos los reinos. No puedo salvar a mi hija Kitana hasta que sepamos más sobre su capturador.

Shujinko

Fui un estúpido. Me dejé engañar y creí que trabajaba para un dios mayor. En realidad me había convertido en el arma de un mal inmenso. Mi ego permitió que Onaga, el Rey Dragón, me hiciera reunir los Kamidogu perdidos. Son las armas con las que los Dioses Ancianos aplastaron al Único Ser, formando de este modo todos los reinos de lo que llamamos existencia. Pero un uso indebido de ellos puede hacer que los reinos vuelvan a unirse de nuevo despertando al Único Ser, desenmascarando toda la realidad.
Los reinos son las piezas separadas de la consciencia del Único Ser, quien ha estado trabajando a través del subconsciente del Rey Dragón. Si Onaga tuviera éxito en conquistar la realidad mediante la fusión de los Kamidogu, comenzará, sin saberlo, una serie de acontecimientos que culminarán con la unión de todos los reinos. El Único Ser volverá de nuevo, y todos los seres dejarán de existir. Debo encontrar y reunir a todos los guerreros si pretendo salvarnos. Utilizaré el regalo que me dio Onaga contra él.

Havik

Caos. El universo prospera en él. Fuerzas luchando entre ellas en una espiral interminable. Los de mi clase adoramos la entropía. Vagamos por los reinos que siembran desorden. Mi último viaje me llevó a Lei Chen, una ciudad del Outworld prisionera por un tal Hotaru. Durante muchos años él ha mantenido el Caos más allá de las murallas exteriores. Quiero deshacer el Orden que tanto ha luchado para mantener.
Fui yo quien condujo a los "heroes" a la localización del Rey Dragón. El Caos que sobrevendría de su ataque sería una bendición para este reino. Onaga no debe ganar esta batalla. ¡Los reinos nunca cesarán su lucha! ¡El Caos reinará para siempre!

Tanya

Se me nombró agente de la Alianza Mortal. Prefería el término "embajadora". Era mi deber imponer la voluntad de Quan Chi y Shang Tsung a los habitantes del Outworld. Pero el reinado de los hechiceros duró poco y me encontré nuevamente sin líder, deseando volver a mi lugar de nacimiento, Edenia. Cuando Baraka me encontró, me dio a elegir: o servir a su nuevo señor del Outworld o morir. Si he vivido durante miles de años es porque he sabido tomar las decisiones correctas. Ofrecí mi servicio a Onaga, el Rey Dragón.
Onaga estaba al corriente de la invasión de Shao Kahn a Edenia que ocurrió hace muchos años. Aparentemente, el Rey Dragón había estado observando a Shao Kahn desde el más allá. Todo lo que Shao Kahn había intentado hacer, Onaga estaba determinado a completarlo. Estaba buscando información perdida, conjuros ancestrales que podrían unir los seis Kamidogu de los Dioses Ancianos en uno, y así hacer posible el poseer su fuerza combinada. Le traje a Edenia, donde creía que esa información aún existía.

Raiden

Estaba al corriente de quién es Onaga, el anterior soberano del Outworld. Shao Kahn había sido su consejero hasta que lo mató envenenándolo y tomó el Outworld como suyo. Pero Onaga de algún modo había vuelto, más poderoso que antes. Sus poderes parecían aumentados por una fuerza sólo exhibida con anterioridad por los dioses ancianos. Incluso mi poder unido al de la Alianza Mortal no pudo pararlo. Hice lo único que me quedaba por hacer: desaté mi esencia divina en un intento de destruirlos a todos.
Para cuando mi energía se reintegraba en la Tierra me enteré de todo lo que había sucedido. Me disgusté con los actos de los mortales. Fue la vanidad de Shujinko y sus ganas de gloria lo que desencadenó el retorno del Rey Dragón. Nunca más permitiré que la voluntad del humano determine el destino de su reino. Lucharán por su reino, o serán destruidos por mí. Todos temerán al nuevo Dios del Trueno.

Liu Kang

El hechicero Shang Tsung me había asesinado y consumido mi alma. Estuve atrapado en su interior, atormentado por su maldad, junto a muchas otras víctimas de su vampiresca absorción de almas. A través de los ojos de Shang Tsung, observamos la batalla contra Raiden, quien se sacrificó para detener a Onaga. La explosión generada por Raiden destruyó a Shang Tsung, y nuestras almas ya eran libres para ascender a los cielos. Permanecí en el Outworld para ayudar a mis amigos en su lucha contra el Rey Dragón.
¿Por qué alguien habrá profanado mi tumba y reanimado mi cuerpo? No lo sé. De algún modo mi cuerpo mantiene mi conocimento sobre las artes marciales y ha matado a muchos inocentes. Aunque no soy el perpetrador de esa matanza, no puedo evitar sentirme responsable de los actos cometidos por mi forma física. La batalla entre mente y cuerpo ha comenzado.

Sub-Jefe:

Noob Saibot & Smoke

Bajo el reinado de Shao Kahn, di caza a los enemigos del trono. Como miembro de la Hermandad de la Sombra, realicé el mandato de Quan Chi. Siempre sirviendo a Shinnok, señor del Netherealm. Ahora que todos mis maestros ya no están, soy libre para seguir mi propio destino. El Outworld es donde comenzaré mi ascensión al poder. Es hora de forjar una legión de asesinos leales únicamente a Noob Saibot.
Encontré a mi primer aliado en la fortaleza abandonada de Shao Kahn. En las profundidades, donde se hayan los laberintos de cámaras de tortura y las celdas, el ciberninja Smoke yacía inoperativo. Como trofeo de guerra del anterior emperador, Smoke había permanecido allí desde la invasión al reino de la Tierra. No me llevó mucho tiempo reactivar su nanotecnología, la cual reformó y reparó su cuerpo artificial.

Jefe Final:

Onaga (El rey dragón)

Onaga fue durante siglos el soberano del Outworld hasta que su consejero, Shao Kahn, lo envenenó para arrebatarle el trono. Desde entonces se profetizaba el regreso del Rey Dragón. La profecía se cumplió: el Rey Dragón vive de nuevo y va a realizar todo lo que Shao Kahn quiso hacer y no pudo.

:: Personajes exclusivos de la versión Gamecube ::

Shao Kahn

Mi derrota a manos de los guerreros de la Tierra me había dejado debilitado, y mi dominio en el Outworld estaba en peligro. Las fuerzas de Kitana se estaban acercando. Era sólo cuestion de tiempo que invadieran mi fortaleza. Usando un poderoso objeto mágico recuperado hace tiempo por mis tropas, creé un clon de mí mismo para desviar la atención de mis enemigos mientras escapaba a las regiones salvajes. Cuando haya recuperado mi fuerza, destruiré a todos los que se han opuesto a mi poder.
Aunque había llegado hasta extremos insospechados para asegurar que mi antiguo enemigo Onaga nunca pudiera ser revivido, he descubierto que ciertamente ha regresado desde el más allá, como profetizaron sus leales y sabios seguidores. Ahora dirige a las viles Hordas Tarkatan, una fuerza antes leal a mí. Cuando haya matado a Onaga y recuperado el control del Outworld, ¡los tarkata pagarán esta traición con sus vidas!

Goro

El ejército de Kitana se alió con mis guerreros Shokan en un intento para destruir a mi antiguo maestro, Shao Kahn. Se rumoreaba que se estaba debilitando y que nuestra victoria era inminente. Sin embargo, durante la última batalla frente las tropas de Kano fui atacado por detrás por un guerrero oscuro, Noob Saibot. No sé cuando tiempo estuve tumbado muriéndome en el campo de batalla, pero cuando recobré el conocimiento, fui bienvenido por la última persona que esperaba ver...
Shao Kahn me encontró al borde de la muerte en el campo de batalla. Aunque no llevaba su armadura, reconocí su voz y me di cuenta de que verdaderamente era él. Utilizó el poco poder que le quedaba para reanimarme. Me pidió que me uniera a él de nuevo y le ayudara a destruir a la creciente fuerza del Outworld representada por Onaga. A cambio, daría a los shokan una nueva posición privilegiada y desterraría a los centauros. Acepté su oferta. Vestí a un cadáver desfigurado de un Shokan con mi armadura de batalla de la realeza y huímos a escondernos para restaurar nuestras fuerzas para la inminente batalla.



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